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Artículos de Opinión

Una visión geopolítica en favor del respeto entre naciones, la integración económica mundial y la armonía con el medioambiente

Autor

Javier Colomo Ugarte

Año 2008


Emisiones de CO2 y emisiones de CO2 per cápita

 

TEMARIO

1. Estado de la cuestión

2. Resultados y tendencias mundiales de emisiones de CO2

3. Hipótesis para una distribución equitativa de las emisiones de CO2 (1990 - 2030)

4. Conclusiones

 

 

1. Estado de la cuestión

La reducción de emisiones de CO2, que ha tenido su primer intento de regulación y primer gran fiasco en la firma e incumplimiento del Protocolo de Kyoto, permanece en el limbo de la indefinición, al no haber ido más allá de las declaraciones de buenas intenciones en otras posteriores reuniones: Bali, Bangkok,Copenhague, etc. Hay dos preguntas que deben formularse al respecto ¿Es posible un acuerdo entre naciones para la reducción de emisiones de CO2? y ¿Por qué aunque no haya acuerdos, los países se resisten a aplicar unilateralmente un programa de reducción de emisiones?

Las repuestas a ambas preguntas están relacionadas entre sí porque, en un mundo comercialmente globalizado, tienen que ver  con el desarrollo y la competitividad económica.

Lo que determina la fuente de utilización energética está en función de la productividad, la cual depende de la cantidad de energía - trabajo que se precisa utilizar para la producción de un producto, y también de la cantidad del esfuerzo humano necesario. Una decisión unilateral de un grupo de países en la reducción de emisiones de CO2 supondría asumir costes adicionales en los procesos de producción para la reducción de las mismas, y por lo tanto, que disminuyera parte de la ventaja comparativa en el intercambio comercial global.

En los países ricos, las tecnologías de transformación de la energía en trabajo al ser más avanzadas que en los países pobres permiten utilizar menos energía para desarrollar el mismo trabajo, y también debido a una mejor organización empresarial del trabajo precisan de menos esfuerzo humano para obtener el mismo rendimiento que en los países pobres.

Los países pobres, solo pueden compensar la desventaja en la productividad con bajos salarios y más horas de trabajo, y utilizando fuentes de energía barata y accesible como el carbón. Por ello, la reducción de emisiones en los países poco desarrollados implicaría una pérdida de competitividad adicional sobre la ya existente de los países desarrollados, mientras que la externalización de costes con emisión libre a la atmósfera supone económicamente una ventaja comparativa.

Por el contrario, en los países desarrollados, la internalización de los costes de emisión de CO2 sería posible implementarla porque su ventaja en la productividad les permite tener margen para asumir los costes derivados de la internalización de los costes de emisión, y seguir siendo competitivos en el mercado internacional.

Pero, considerando, por una parte, que los combustibles fósiles acaparan más del 80% de la cuota del mercado de energía primaria, y, por otra, que en las próximas décadas el crecimiento económico mundial se va a seguir desarrollando en el marco económico de competencia comercial entre naciones con diferentes modelos de productividad económica,  inexorablemente los países poco desarrollados van mantener la externalización de costes como parte de la ventaja en el intercambio comercial, y por ello, los esfuerzos de los gobiernos de los países desarrollados por intentar evitar el crecimiento de la utilización de los combustibles fósiles y de la externalización de costes a la atmósfera están condenados de antemano al fracaso.

Y si bien las energías renovables van a experimentar un crecimiento gracias a las subvenciones de los países desarrollados, sus posibilidades de desarrollo mundial son muy limitadas.

En el caso de la energía hidroeléctrica por las limitaciones para su desarrollo en el conjunto mundial, pues si bien, hay países que dispones de abundantes recursos hídricos y condiciones para el desarrollo de saltos de agua, otros países no los tienen y en su conjunto aunque es la fuente de energía renovable competitiva más importante no alcanza el 5% de las necesidades mundiales de energía.

En el caso de las energías como la fotovoltaica y eólica, porque no son competitivas en el mercado y precisan, por lo tanto, de ayudas económicas adicionales de los gobiernos para su implementación. Además estas energías solamente están al alcance de los países desarrollados, pues los países poco desarrollados no tienen recursos para desviarlos en la promoción de este tipo de energías y recurren obviamente a las energías más asequibles, como son las derivadas de los combustibles fósiles.

En la imagen 1 se puede ver como mientras en los países de la OCDE la implementación de las energías renovables, crecen del año 2004 al 2007 en más de un 40%, en el resto del mundo lo hacen escasamente.

Imagen 1

 

Descartadas, por lo tanto, por lo menos en el plazo de unas décadas la sustitución de los combustibles fósiles, a pesar de las buenas intenciones de políticos y grupos sociales, de los tratados internacionales y de las recomendaciones de la ONU por ampliar la presencia de las energías renovables fotovoltaica y eólica, el impacto de estas fuentes de energía en el porvenir en el sistema energético mundial va a ser relativamente  muy pequeño (Imagen 2).

Imagen 2

NOTA: El Quadrillion 115 en EEUU origen de la fuente, es equivalente al trillón Europeo; el trillion 112 es equivalente al billón europeo, y el billion 19 es equivalente al millardo europeo. Fuente: Energy Information Administration / International Energy Outlook 2006.

 

Con la tecnología actual de generación de energía – trabajo, solamente la energía de fisión de nuclear podría ser alternativa competitiva en la sustitución de los combustibles fósiles, pero para ello se precisaría de una implementación masiva de centrales nucleares que llevaría a la humanidad a contraer una hipoteca milenaria en la conservación de cantidades ingentes de residuos radiactivos provenientes de la generación de esta fuente de energía y también la misma estaría supeditada a la limitación de las reservas de uranio.

Pero esta alternativa en el vigente sistema económico no es viable pues a los países poco desarrollados carecen de la tecnología de enriquecimiento de uranio y, por otra parte, tienen vetada, por las potencias que controlan el Consejo de Seguridad de la ONU, el acceso a la implementación de la energía de fisión nuclear. En la imagen 3, donde se muestra la localización de las centrales nucleares en el mundo, se puede observar como la inmensa mayoría de las mismas se localizan en los países desarrollados.

Imagen 3

Centrales nucleares en el mundo (Cada punto representa una central) (año 2008)

Centrales nucleares en el mundo

Por lo tanto los países pobres al no contar con la fuente de energía de fisión nuclear; porque su crecimiento económico tiende a sustentarse en la energías fósiles baratas como el carbón, seguidas del petróleo y gas natural, y porque para ser competitivos en el mercado internacional precisan de la externalización de costes al medioambiente, tanto el uso de los combustibles fósiles como las emisiones de CO2 van a seguir creciendo.

 

2. Resultados y tendencias mundiales de emisiones de CO2

Tal y como se muestra en la imagen 4, los países poco desarrollados, en las dos últimas décadas, son lo que aportan el mayor volumen de las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Imagen 4

 

Por otra parte, la evidencia de que los intentos internacionales de contener las emisiones de CO2, no han ofrecido resultados se puede ver en los datos de la imagen 5, donde se muestra la evolución de las emisiones de CO2 entre los años 1992 al 2004, constatándose paradójicamente como la tendencia ascendente de emisiones de CO2 comienza a incrementarse coincidiendo las intenciones manifestadas para su contención en la firma del Protocolo de Kioto.

Imagen 5

Vista esta evolución, cabe preguntarse si estos intentos, de contención de las emisiones de gases de efecto invernadero, tienen viabilidad de llevarse a cabo, o si por el contrario, la atmósfera, inexorablemente seguirá afectada durante varias décadas más por éstos gases, debido a la imposibilidad,  en el vigente sistema económico mundial, de cambiar de modelo energético y evitar, principalmente en los países poco desarrollados, la externalización medioambiental de estos gases.

No obstante, a pesar de que la mayoría de los países pobres son los que más aportan porcentualmente al incremento de las emisiones de CO2, distan enormemente de las emisiones per capita de los países desarrollados. En el caso de los ámbitos OCDE y no OCDE, presentan un volumen de emisiones de CO2 parecido 13.166,3 millones de toneladas en la OCDE y 13.877,3 en la no – OCDE. Pero mientras el ámbito de la OCDE agrupa al 17,5% de la población mundial, el de al no – OCDE agrupa al 82,5%, ello ofrece unas emisiones per cápita muy diferentes, 11,8 toneladas de media por habitante en la OCDE y 2,6 toneladas en la no –OCDE. A modo de comparación, se puede destacar, por ejemplo, la diferencia entre los dos países más contaminantes del mundo: Estados Unidos y China, mientras la media por habitante de emisiones de CO2 en Estados Unidos es de 20,18 toneladas; en China es de 3,62 toneladas.

Estos datos ponen de manifiesto como las limitaciones al incremento en el volumen de emisiones, no pueden ser consideradas por igual, por los habitantes del planeta según el país donde vivan. Los países poco desarrollados precisan del crecimiento económico para salir de la pobreza y por lo tanto de generación de energía - trabajo barata, ligado al consumo de combustibles fósiles. Mientras que los países desarrollados precisan también del crecimiento económico para mantener la sociedad de consumo. La relación entre ambos ámbitos es desigual, los países ricos quisieran mantener el sistema político y económico vigente en el que miles de millones de pobres debieran aceptar su actual estatus, pero ello, en mundo globalizado, no es posible, a los habitantes de los países pobres para paliar su pobreza solo les queda el recurso a las migraciones hacia los países ricos, e impulsar en sus países el crecimiento económico a costa de incrementar las emisiones de CO2.

La imagen 6, resume la relación entre las diferentes realidades, en el ámbito de la OCDE y No - OCDE, tanto en la evolución del tipo de combustibles a utilizar para la generación de energía – trabajo, así como en el crecimiento de emisiones de CO2 a la atmósfera debido a los consumos de energía en los ámbitos respectivos.

Imagen 6

Consumo de energía y emisiones de CO2 en el año 1990, previsión para los años 2010 y 2030, en los ámbitos OCDE, no OCDE y Mundial, y correlación entre ambas variables

 

Comentario imagen 6

Ámbito de la OCDE:

- El petróleo tiene una tendencia descendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 42,2% en el año 1990 al 38,6% en el año 2030, con un incremento del 43% en ese periodo.

- El Gas Natural tiene una tendencia ascendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 18,8% en el año 1990 al 24,9% en el año 2030, con un incremento del 106% en ese periodo.

- El Carbón tiene una tendencia descendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 22,0% en el año 1990 al 20,4% en el año 2030, con un incremento del 45% en ese periodo.

- El conjunto de los combustibles fósiles mantiene su participación del consumo total de energía, en torno al 83% entre el año 1990 y el año 2030, con un incremento del 56% en ese periodo.

- La energía nuclear tiene una tendencia descendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 8,8% en el año 1990 al 7,8% en el año 2030, con un incremento del 39% en ese periodo.

- Otro tipo de energías consideradas renovables, hidroeléctrica, fotovoltaica, eólica y otras,  tienen una tendencia ascendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 8,1% en el año 1990 al 8,3% en el año 2030, con un incremento del 62% en ese periodo.

En el conjunto del ámbito de la OCDE el consumo de energía crecería entre el año 1990 y el año 2030 un 56%.

Ámbito de la No - OCDE:

- El petróleo tiene una tendencia descendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 35,1% en el año 1990 al 29,1% en el año 2030, con un incremento del 128% en ese periodo.

- El Gas Natural tiene una tendencia ascendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 25,3% en el año 1990 al 27,4% en el año 2030, con un incremento del 198% en ese periodo.

- El Carbón tiene una tendencia ascendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 30,6% en el año 1990 al 32,1% en el año 2030, con un incremento del 188% en ese periodo.

- El conjunto de los combustibles fósiles pasa del 91,1% en el año 1990, al 88,5% en el 2010, manteniendo esa participación (%) en el consumo total de energía hasta el año 2030, experimentando estos combustibles un incremento del 168% entre 1990 y el 2030.

- La energía nuclear tiene una tendencia ascendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 2,1% en el año 1990, al 2,6% en el año 2030, con un incremento del 242% en ese periodo.

- Otro tipo de energías consideradas renovables, hidroeléctrica, fotovoltaica, eólica y otras,  tienen una tendencia ascendente en la participación del consumo total de energía, pasando del 6,9% en el año 1990 al 8,9% en el año 2030, con un incremento del 256% en ese periodo.

En el conjunto del ámbito de la no - OCDE el consumo de energía crecería entre el año 1990 y el año 2030 un 175%.

En el total mundial, el consumo de energía crecería entre el año 1990 y el año 2030 un 108%.

En lo que respecta a las emisiones de CO2, éstas, están en función del tipo de combustible fósil y de la cantidad consumida, existiendo una estrecha correlación entre consumo de energía de origen fósil y emisiones de CO2, como se pude ver en el índice de correlación de Pearson (r) puesto que la proyección está realizada sin tener en cuenta una posible implementación masiva de sumideros de CO2 en los países desarrollado.

 

Sistemas de Captura y Almacenamiento de CO2

Debido a la preponderancia que tienen los combustibles fósiles en el presente en el Sistema Energético Mundial (80%) y la que van a seguir teniendo en el futuro, la única manera de evitar continuar con la masiva externalización de CO2 a la atmósfera es implementado Sistemas de Captura y Almacenamiento de CO2 (CAP) que técnicamente son viables (ver imagen 7 y 8). La central eléctrica de Esbjerg constituye una base industrial piloto de “captación del CO2” llevada a cabo bajo la égida del IFP (Instituto francés del petróleo) y de la Comisión europea, es la primera instalación que permite capturar el dióxido de carbono de las chimeneas de una central térmica para almacenarlo en el subsuelo en la central. El Informe especial del Grupo de trabajo III del IPCC: La captación y el almacenamiento de dióxido de carbono, para responsables de políticas medioambientales establece las pautas de actuación en ese ese sentido.

Imagen 7

Modelos de central con emisiones libres de CO, y de central con Sistema de Captura y Almacenamiento de CO2 (CAP)

Imagen 8

La central eléctrica de Esbjerg, en Dinamarca, un lugar donde se ensaya la captura de CO2.  Fuente: DONG Energy.

No obstante, si se adoptaran con carácter general las tecnologías actuales de Captura y Almacenamiento de CO2,  siglas: CAC, se estima que el coste del kWh   aumentaría de 0,01 a 0,05 dólares por kWh. Con Estos  costes añadidos es impensable que tal medida se adopte en los países poco desarrollados. Debido a ello, y al incremento, en los países poco desarrollados, de la utilización de combustibles fósiles para la generación de energía - trabajo, y particularmente del carbón por ser la fuente de energía más barata, abundante,  asequible para su extracción, y con un alto poder calorífico; las emisiones de CO2, seguirán incrementándose sensiblemente en las próximas decádas respecto del año 1990.

 

3. Hipótesis para una distribución equitativa de las emisiones de CO2

(1990 - 2030)

La disminución de emisiones de CO2, principal agente del efecto invernadero y del cambio climático, tiene como objetivo equilibrado situar el límite de emisiones totales mundiales de CO2 en las emitidas el año 1990: 21.223 millones de toneladas.

En este apartado se presenta esta dualidad entre: la tendencia real que lleva a que en el año 2030 se dupliquen las emisiones de CO2 del año 1990, y la que sería deseable para alcanzar en el 2030 el objetivo de emisiones de 1990 con una distribución equitativa de emisiones de CO2 per capita.

===========

Para establecer uno objetivos de reducción de emisiones de CO2 que éticamente fueran justos para toda la humanidad y permitieran situarse en el año 2030 en el nivel de emisiones mundiales de CO2 del año 1990 (21.223 millones de toneladas) se han desarrollado una serie de proyecciones basándose en las siguientes premisas:

1º Todas las personas con independencia del país donde vivan tienen el mismo derecho de emisión de CO2

2º Este principio conlleva que las comparaciones entre países para una reducción de las emisiones deba basarse en ratios de emisiones per capita

3º El objetivo de emisiones de CO2 se establece en el total mundial de emisiones de CO2 en el año 1990

4º El horizonte para alcanzar este objetivo se establece en el año 2030, con un derecho de emisión de CO2 per capita igual para todos los países del mundo.

5º El derecho de emisión de CO2 per capita para todos los habitantes del mundo previstos para el 2030 sería, igual a:

Emisiones de CO2 totales de 1990 (millones de toneladas de CO2)        =  21.223

/

Población mundial prevista para el año 2030 (millones de habitantes)   =  8.203

2,59 Toneladas de CO2 por habitante

Los siguientes cuadros presentan las previsiones de emisiones reales de CO2 hasta el 2030, y las diferencias de estas previsiones con los criterios anteriormente descritos.

Estas previsiones y diferencias se realizan por regiones y países importantes del mundo, según su pertenencia o no a la OCDE con proyecciones de la probable evolución hasta el año 2030. (Leyenda: OCDE  No – OCDE)

CUADRO 1

Población del mundo (millones de habitantes)

Región / País

Historia

Proyecciones de variación real

Variación (% anual)

 

1990

2003

2010

2015

2020

2025

2030

2003-2030

Estados Unidos

254

291

310

324

337

351

365

0,8

Canadá

28

32

34

35

36

38

39

0,8

México

84

104

113

119

125

129

133

0,9

OCDE Europa

497

530

543

550

555

559

562

0,2

Japón

124

128

128

128

127

125

123

-0,2

Corea del Sur

43

47

49

49

49

49

49

0,1

Australia / N. Zel.

20

24

25

27

28

29

30

0,9

Rusia

148

145

140

137

133

129

125

-0,5

Otros Euroasia

200

198

198

198

197

196

193

-0,1

China

1155

1299

1355

1393

1424

1441

1446

0,4

India

849

1070

1183

1260

1332

1395

1449

1,1

Otros Asia

743

946

1054

1129

1202

1271

1335

1,3

Medio Oriente

137

187

216

238

260

281

301

1,8

África

636

869

1007

1115

1228

1344

1463

2,0

Brasil

149

181

198

209

219

228

236

1,0

Otros Latinoamérica

210

260

287

306

323

339

354

1,1

Total OECD                 

1050

1156

1203

1232

1257

1280

1300

0,4

Total Non-OECD 

4228

5156

5638

5986

6319

6626

6903

1,1

Total Mundial         

5278

6312

6841

7217

7576

7906

8203

1,0

(Fuentes/ Sources): United States: Annual Energy Outlook 2006, DOE/EIA-0383(2006) (Washington, DC, February 2006), AEO2006 National Energy Modeling System, run AEO2006.D111905A, web site www.eia.doe.gov/oiaf/aeo/. Other Countries: United Nations, Population Division of the Department of Economic and Social Affairs of the United Nations Secretariat, World Population.

(Perspectivas/ Prospects): The 2004 Revision and World Urbanization Prospects (February 25, 2005), web site http://esa.un.org/unpp.

 

CUADRO 2

Emisiones del bióxido de carbono (CO2)

(millones de toneladas métricas de CO2) (M-Tm CO2)

Región / País

Historia

Proyecciones de variación real

Variación (% anual)

 

1990

2003

2010

2015

2020

2025

2030

2003-2030

Estados Unidos

4978

5796

6365

6718

7119

7587

8115

1,3

Canadá

474

596

683

753

799

839

873

1,4

México

300

405

457

526

595

670

747

2,3

OCDE Europa

4089

4264

4474

4632

4741

4909

5123

0,7

Japón

1011

1206

1200

1228

1218

1214

1219

0,0

Corea del Sur

234

470

608

675

723

781

843

2,2

Australia / N. Z.

291

415

462

487

515

545

576

1,2

Rusia

2334

1606

1799

1949

2117

2246

2374

1,5

Otros Euroasia

1859

1118

1314

1495

1641

1801

1978

2,1

China

2241

3541

5857

7000

8159

9349

10716

4,2

India

578

1023

1369

1592

1799

2008

2205

2,9

Otros Asia

807

1508

1853

2161

2449

2756

3062

2,7

Medio Oriente

704

1182

1463

1647

1811

1987

2177

2,3

África

649

893

1188

1363

1477

1593

1733

2,5

Brasil

220

348

423

469

508

559

610

2,1

Otros Latinoamérica

453

659

847

967

1078

1199

1323

2,6

Total OECD  

11378

13150

14249

15020

15709

16545

17496

1,1

Total Non-OECD

9846

11878

16113

18643

21039

23500

26180

3,0

Total Mundial        

21223

25028

30362

33663

36748

40045

43676

2,1

(Proyecciones /Projections): EIA, Annual Energy Outlook 2006, DOE/EIA-0383(2006) (Washington, DC, February 2006), AEO2006 National Energy Modeling System, run AEO2006.D111905A, web site www.eia.doe.gov/oiaf/aeo/; and System for the Analysis of Global Energy Markets (2006).

(Fuentes / Sources): History: Energy Information Administration (EIA), International Energy Annual 2003(May-July 2005)

 

CUADRO 3

Emisiones mundiales de CO2 per cápita (toneladas métricas de CO2 / habitante)

Región / País

Historia

Proyecciones de variación real

Promedio Variación (% anual)

 

1990

2003

2010

2015

2020

2025

2030

2003-2030

Estados Unidos

19,6

19,9

20,5

20,7

21,1

21,6

22,2

0,4

Canadá

16,9

18,6

20,1

21,5

22,2

22,1

22,4

0,7

México

3,6

3,9

4,0

4,4

4,8

5,2

5,6

1,3

OCDE Europa

8,2

8,0

8,2

8,4

8,5

8,8

9,1

0,4

Japón

8,2

9,4

9,4

9,6

9,6

9,7

9,9

0,2

Corea del Sur

5,4

10,0

12,4

13,8

14,8

15,9

17,2

2,0

Australia / N. Z.

14,6

17,3

18,5

18,0

18,4

18,8

19,2

0,4

Rusia

15,8

11,1

12,9

14,2

15,9

17,4

19,0

2,0

Otros Euroasia

9,3

5,6

6,6

7,6

8,3

9,2

10,2

2,2

China

1,9

2,7

4,3

5,0

5,7

6,5

7,4

3,7

India

0,7

1,0

1,2

1,3

1,4

1,4

1,5

1,8

Otros Asia

1,1

1,6

1,8

1,9

2,0

2,2

2,3

1,4

Medio Oriente

5,1

6,3

6,8

6,9

7,0

7,1

7,2

0,5

África

1,0

1,0

1,2

1,2

1,2

1,2

1,2

0,5

Brasil

1,5

1,9

2,1

2,2

2,3

2,5

2,6

1,1

Otros Latinoamérica

2,2

2,5

3,0

3,2

3,3

3,5

3,7

1,4

Total OECD      

10,8

11,4

11,8

12,2

12,5

12,9

13,5

0,7

Total Non-OECD   

2,3

2,3

2,9

3,1

3,3

3,5

3,8

1,9

Total Mundial         

4,0

4,0

4,4

4,7

4,9

5,1

5,3

1,1

 

Resumen de los resultados y previsiones de la dinámica real en las emisiones de CO2

(1990 - 2030)

Los cuadros expuestos hasta ahora reflejan la tendencia, más que probable, de la evolución del número de habitantes y de las emisiones de CO2, en los ámbitos referidos

En este apartado se pueden destacar las siguientes consideraciones:

1. La población, crece más en los países pobre que en los ricos excepto China que tiene un crecimiento moderado.

2. Con la excepción de Rusia las emisiones de CO2 crecen más en los países de la No – OCDE que en los de la OCDE

3. En el total mundial las emisiones de CO2 previstas para el 2030, con 43.676 millones de toneladas anuales, duplicaría las emisiones del año 1990.

No obstante, la ratio de emisiones de CO2 per capita aunque crecería en los países de la No – OCDE por encima de la OCDE, la diferencia de emisiones per cápita entre los países de la OCDE y No – OCDE seguiría siendo muy grande, por ejemplo: Estados Unidos tendría una ratio en el 2030 de 22,2 toneladas de emisión de CO2 por habitante, mientras que China tendría 7,4 es decir, un tercio de las de Estados Unidos.

 

CUADRO 4

Tm de CO2/h/año hasta el 2003, y proyección de la variación necesaria de emisión teórica en Tm de CO2/h/año desde el 2003 hasta el 2030 para igualar en ese año las emisiones de CO2 de 1990 (21.223 M- Tm de CO2), equivalente a un derecho de emisión de 2,59 Tm de CO2/h/año para la población prevista en el 2030

Región / País

Historia

Proyecciones de objetivos

Total variación necesaria

 (M-Tm CO2)

Variación en % necesaria

 

1990

2003

2010

2015

2020

2025

2030

 2003-2030

 2003-2030

Estados Unidos

19,6

19,9

15,4

12,2

9,0

5,8

2,59

-17,3

-670

Canadá

16,9

18,6

14,5

11,5

8,5

5,6

2,59

-16,0

-620

México

3,6

3,9

3,6

3,3

3,1

2,8

2,59

-1,3

-51

OCDE Europa

8,2

8,0

6,6

5,6

4,6

3,6

2,59

-5,5

-211

Japón

8,2

9,4

7,6

6,4

5,1

3,9

2,59

-6,8

-264

Corea del Sur

5,4

10,0

8,1

6,7

5,3

4,0

2,59

-7,4

-287

Australia /N. Z.

14,6

17,3

13,5

10,8

8,0

5,3

2,59

-14,7

-568

Rusia

15,8

11,1

8,9

7,3

5,7

4,2

2,59

-8,5

-328

Otros Euroasia

9,3

5,6

4,9

4,3

3,7

3,2

2,59

-3,1

-118

China

1,9

2,7

2,7

2,7

2,6

2,6

2,59

-0,1

-5

India

0,7

1,0

1,4

1,7

2,0

2,3

2,59

1,6

63

Otros Asia

1,1

1,6

1,9

2,0

2,2

2,4

2,59

1,0

38

Medio Oriente

5,1

6,3

5,4

4,7

4,0

3,3

2,59

-3,7

-144

África

1,0

1,0

1,4

1,7

2,0

2,3

2,59

1,6

60

Brasil

1,5

1,9

2,1

2,2

2,3

2,5

2,59

0,7

26

Otros Latinoamérica

2,2

2,5

2,5

2,6

2,6

2,6

2,59

0,1

2

Total OECD   

10,8

11,4

9,1

7,5

5,8

4,2

2,59

-8,8

-340

Total Non-OECD

2,3

2,3

2,4

2,4

2,5

2,5

2,59

0,3

11

Total Mundial  

4,0

4,0

3,6

3,4

3,1

2,8

2,59

-1,4

-53

 

CUADRO 5

M-Tm CO2 hasta el 2003, y proyección de la variación necesaria de emisión de CO2 desde el 2010  hasta el 2030 para igualar en ese año las emisiones mundiales de CO2 de 1990 (21.223 M- Tm de CO2), equivalente a un derecho de emisión de 2,6 (Tm de CO2/h/año) para la población prevista en el 2030

Región / País

Historia

Proyecciones de objetivos

Total variación necesaria (M-Tm CO2)

Variación en % necesaria

 

1990

2003

2010

2015

2020

2025

2030

 2003-2030

 2003-2030

Estados Unidos

4978

5796

4538

3640

2741

1843

944

-4.852

-514

Canadá

474

596

468

376

284

193

101

-495

-491

México

300

405

389

378

367

355

344

-61

-18

OCDE Europa

4089

4264

3535

3015

2495

1974

1454

-2.810

-193

Japón

1011

1206

976

811

647

483

318

-888

-279

Corea del Sur

234

470

381

317

254

190

127

-343

-271

Australia /N. Z

291

415

328

265

203

140

78

-337

-435

Rusia

2334

1606

1273

1036

798

561

323

-1.283

-397

Otros Euroasia

1859

1118

958

843

728

614

499

-619

-124

China

2241

3541

3593

3630

3667

3704

3741

200

5

India

578

1023

1730

2235

2739

3244

3749

2.726

73

Otros Asia

807

1508

2013

2373

2733

3094

3454

1.946

56

Medio Oriente

704

1182

1077

1003

928

853

779

-403

-52

África

649

893

1643

2178

2714

3250

3785

2.892

76

Brasil

220

348

416

465

513

562

611

263

43

Otros Latinoamérica

453

659

726

773

821

868

916

257

28

Total OECD 

11378

13150

10613

8800

6988

5176

3363

-9.787

-291

Total No-OECD

9846

11878

13429

14536

15644

16752

17860

5.982

33

Total Mundial 

21223

25028

24042

23337

22632

21928

21223

-3.805

-18

 

Resumen de la hipótesis para una distribución equitativa de las emisiones de CO2

En este apartado pueden destacar las siguientes consideraciones:

La disminución de emisión de CO2 por habitante entre el 2003 y el 2030 debiera ser muy importante en los países de la OCDE y Rusia, mientras que en el resto de países sería pequeña. En el conjunto de la OCDE la disminución media debiera alcanzar las 8,8 toneladas de CO2 por habitante y año (un 340% menos), y en el conjunto de la NO – OCDE podría incrementares en 0,3 toneladas (un 11% más). Comparando Estados Unidos y China los países con emisiones totales más importantes, en Estados Unidos, la disminución media debiera ser de 17,3 toneladas de CO2 por habitante y año (un 670% menos), mientras que en China, la disminución media debiera ser de 0,1 toneladas de CO2 por habitante al año (un 5% menos).

Considerando las emisiones totales, para situarse en un nivel de emisión mundial total que no superase los 21.223 millones de toneladas de 1990, y que a su vez la media de emisión per capita no superase en ningún país las 2,59 toneladas de CO2 por habitante y año para el 2030, en el ámbito de la OCDE la disminución desde el 2003 al 2030 debiera ser de 9.787 millones de toneladas de CO2 ( un 291% menos), pudiendo incrementarse en los países de la No – OCDE en 5.982 millones de toneladas (un 33% más). Comparando, de nuevo, Estados Unidos y China, en Estados Unidos, la disminución total debiera ser de 4.852 millones de toneladas de CO2 (un 514% menos), mientras que en China, podría incrementar su emisión total para el 2030 respecto del 2003 en 200 millones toneladas de CO2  (un 5% más).

Compaginar, pues, la distribución igualitaria del derecho de emisión de CO2 de todos los habitantes del Planeta cumpliendo el objetivo de reducir las emisiones de CO2 a los 21.223 millones de toneladas de 1990, supone asumir que la responsabilidad de reducción de emisiones la tienen los países de la OCDE.

Por ello, los argumentos de reducción de emisiones sin tener en cuenta este criterio es un argumento que lleva a impedir el desarrollo de los países pobres mientras que los países ricos destrozan el medio ambiente.

De cualquier manera, el objetivo de una distribución equitativa per cápita de las emisiones de CO2, no dejan de ser buenas intenciones (mostradas aquí para ver el grado de responsabilidad de los que contaminan) pero la tendencia del modelo de desarrollo económico mundial vigente liderada por los países ricos lleva a que las emisiones de CO2 a la atmósfera dupliquen las de 1990. Si bien la crisis económica iniciada en el año 2008 puede aminorar en parte las emisiones, ello no cambia sustancialmente la dinámica de incremento de emisiones como consecuencia del vigente sistema económico mundial.

 

4. Conclusiones

Actualmente la dependencia energética mundial de los combustibles está en torno a un 80%.  El volumen mundial de emisiones de CO2 a la atmósfera pasó de los 21.500 millones de toneladas en el año 1990, a 28.500 en el año 2005 (año de la entrada en vigor del protocolo de Kioto) y a 29.900 millones de toneladas en el año 2007, lo que evidencia el relativo fracaso de dicho acuerdo.

La capacidad de absorción de los sumideros naturales como océanos y bosques se sitúa entre los 11.000 y los 12.000 millones de toneladas de CO2, es decir, para mantener un equilibrio natural en los límites de la sociedad preindustrial, el total de emisiones no debiera superar los 12.000 millones de toneladas de CO2,  que vendría a ser el 50% del volumen de emisiones del año 1990.

Al actual ritmo de consumo energético mundial derivado de los combustibles fósiles, las reservas probadas de Petróleo y Gas Natural pueden durar hasta mediados del siglo XXI y las de Carbón hasta finales del mismo.

En la época preindustrial el CO2 en el aire atmosférico era de 280 partes por millón y en el año 2008 fue de 385 partes por millón. La externalización del conjunto del carbono que contienen los combustibles fósiles de las reservas probadas teniendo en cuenta, por una parte, que su agotamiento se va a producir en el presente siglo y, por otra, que la capacidad de absorción de los sumideros naturales (12.000 millones de toneladas de CO2 anuales), las partes por millón de CO2 que el aire atmosférico podrían llegar alcanzar al término de las reservas probadas de combustibles fósiles sería de 600 partes por millón. Este incremento del CO2 atmosférico supondría un incremento en el forzamiento radiativo de los 11 W/m2 del año 1999, a 18 W/m2, al final del siglo XXI, frente a los 8 W/m2 de la época preindustrial.

El desarrollo de energías alternativas a los combustibles fósiles, aunque se desarrollaran hasta conseguir una sustitución de los mismos del actual 20% a un 50%, no va a evitar que la externalización del todo el carbono de los combustibles fósiles de las reservas probadas mundiales de Petróleo, Gas Natural y Carbón se realicen en el presente siglo. Este agotamiento de las reservas, estará en función del grado de sustitución del conjunto de fuentes energéticas primarias, pero su oscilación máxima se puede situar entre lo 20 y los 30 años; por lo que: 1º debido a la longevidad del CO2 en el aire atmosférico,  y 2º la limitada capacidad de captura de los sumideros naturales de CO2, la variación del forzamiento radiativo expresado en W/m2 no va a ser muy diferente si el agotamiento de las reservas se  produce  a mediados de la segunda mitad del presente siglo o a finales del mismo.

Por lo tanto, la implementación de energías alternativas a los combustibles fósiles, puede servir para paliar la carencia energética derivada del progresivo agotamiento de los combustibles fósiles, pero en ningún caso va a evitar la externalización ambiental del carbono de todos los combustibles fósiles en un plazo de tiempo suficiente para revertir el creciente efecto invernadero que puede llevar a un cambio térmico climático de consecuencias impredecibles.

La política de implementación de otras energías, hay que contemplarla, pues, como alternativa de sustitución al agotamiento de los combustibles fósiles, y es un autoengaño considerarlas como base para frenar el efecto invernadero.

Para evitar la emisión masiva de de CO2 a la atmósfera solo cabe hacerlo mediante la implementación a escala planetaria de sumideros artificiales de CO2, pero ello implicaría un encarecimiento de costes a la producción de 0,01 a 0,05 dólares por kw/h y, por lo tanto, iría en contra del principio económico de considerar la externalización de gases de efecto invernadero como una ventaja de disminución de costes para el intercambio comercial.

Cambiar esa perversión económica de hallar ventajas comerciales en la externalización de costes podría ser viable si todos los países del mundo aceptaran la desviación de recursos económicos para la implementación de sumideros artificiales de CO2, pero tal medida no es posible acometerla sin abordar previamente la integración política y económica mundial para armonizar el desarrollo económico de toda la humanidad con el medioambiente.

No obstante, a pesar de que no queda mucho tiempo para abordar una política mundial de implementación de sumideros de CO2, el vigente orden político económico mundial esta muy lejos de aproximarse a una visión de ese calibre, y las potencias fuertemente desarrolladas siguen enrocadas en su propio superdesarrollo, sustentado en la filosofía nacionalista de los siglos XVIII y XIX, de la “Riqueza de las Naciones”, cuando el desarrollo económico mundial que precisa la humanidad para la satisfacción de sus necesidades básicas dentro de una armonía medioambiental, ya no es posible con planteamientos decimonónicos, sino que debe estar sustentado en nuevos valores políticos superadores del marco de las soberanías políticas nacionales.

El mundo necesita cambiar, pero actualmente no existen las fuerzas subjetivas ideológicas y políticas mundiales capaces de hacerlo. Sino se produce ese cambio cualitativo en la dirección mundial, para cambiar la forma de como disminuir las emisiones de CO2, es previsible que las políticas energéticas determinadas por el modelo político económico mundial se aparten muy poco de las que se vienen desarrollando hasta ahora, por lo que la brecha entre desarrollo económico y equilibrio medioambiental será cada vez mayor.

 

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Javier Colomo Ugarte

Doctor en Geografía e Historia

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