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Artículos de Opinión

Una visión geopolítica en favor del respeto entre naciones, la integración económica mundial y la armonía con el medioambiente

Autor

Javier Colomo Ugarte

Junio 2021


El centenario del Partido Comunista de China (PCCh)

(23 de julio 1921-2021)

 

1. La fundación del (PCCh 1921)

2. La lucha de liberación nacional

3. La República Popular de China (RPCh) 1949

4. La cuestión de la  modernización de China. 1959

5. La lucha de clases en el seno de la revolución. 1966-1976

6. Diferencias entre el PCUS y el PCCh. 1959

7. El proceso de Reforma y Apertura. 1979

8. China en una nueva era. 2012

9. La democracia socialista china

10. El XIX congreso del PCCh y la revitalización de sus valores fundacionales. 2017

11. La política internacional del PCCh

12. La Fraternidad Universal y el Comunismo

13. Cambios en la Economía Mundo y en la teoría marxista

19. El PCCh y el comunismo en las relaciones internacionales

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1. La fundación del (PCCh)

El 23 de julio de 1921, se inauguró el I Congreso Nacional del Partido Comunista de China en la Avenida Wangzhi Nº 106 (hoy Avenida Xingye Nº 76), situada en la Concesión Francesa de Shanghai de aquel entonces. Al congreso asistieron 12 delegados que representaban a 53 militantes de 7 lugares, y dos observadores delegados de la III Internacional Comunista. El Congreso acordó el nombre del partido: Partido Comunista de China (PCCh); el programa máximo que preveía derrocar a la burguesía, y su  adhesión a la III Internacional. Con posterioridad, los sucesivos congresos del PCCh, fueron ajustando sus prioridades a tenor de las circunstancias históricas.

2. La lucha de liberación nacional

El II congreso, celebrado en julio de 1922 en Shanghai con la asistencia de 12 delegados, que representaban a 195 militantes, después de un análisis del momento histórico de China definió un  programa de revolución democrática antiimperialista y antifeudal en China, dejando para otras etapas históricas la realización del socialismo.

En la noche del 7 de julio de 1937, las fuerzas invasoras japonesas atacaron al 29º cuerpo de ejército de las fuerzas armadas chinas, acantonado cerca de Lugoqiao, puente situado al suroeste de Beijing. La inmediata reacción de esta unidad militar, que opuso una firme y decidida resistencia, marcó el inicio de la guerra de resistencia contra Japón y por la liberación nacional en la que a pesar de las diferencias se opondrían el PCCh y el Kuomintang.

Con la capitulación del Japón en 1945, la débil alianza entre el PCCh y el Kuomintang se rompió. El Kuomintang lanzó fuertes ataques contra la zonas liberadas por el PCCh. El VII congreso del PCCh tuvo lugar en Yan´an entre abril y junio de 1945, en él estuvieron presentes 547 delegados representando a 1.210.000 miembros del Partido. En ese congreso se consolidó el liderazgo de Mao Zedong. En 1947 en medio de la guerra el Alto Mando del Ejército Popular de Liberación hizo público un manifiesto planteando la consigna de liberar a toda China. El 1 octubre de 1949, Mao Zedong proclamaría la fundación de la República Popular China, con la frase: China se ha puesto en Pie.

3. La República Popular de China (RPCh)

En la primera década de la nueva república, se expropió la tierra a los terratenientes y se repartió entre la población rural que constituía el 90% de toda la población de China. En 1959, el problema de la manera en la que se debía abordar la industrialización de China, desencadenaría una fuerte controversia interna dentro del PCCh y de los gobernantes chinos con los de la URSS.

Por una parte, estaba la línea de quienes apostaban por una planificación industrial centralizada para la que veían necesario el apoyo de la URSS y la colaboración con la vieja administración milenaria de China. Por otra parte, estaba la corriente liderada por Mao Zedong que veían con recelo la dependencia de la URSS, y no confiaban en la vieja burocracia imperial enquistada en el aparato del Estado.

4. La cuestión de la  modernización de China

En 1959 la corriente de Mao Zedong lanzó su programa del Gran Salto Adelante, poniendo a las comunas populares como centro de la iniciativa para la industrialización, con ello se relegaba a los funcionarios centrales de esa tarea. La URSS radicalmente opuesta a esta iniciativa retiró sus asesores de China.

El fracaso de está estrategia fortaleció a la corriente del PCCh pro-URSS y partidaria de planificar la industrialización de forma centralizada. Sin embargo, en 1966 la corriente de Mao Zedong reunió las suficientes fuerzas y promovería un gran movimiento de masas en la que se denominaría como Revolución Cultural (1966-1976).

5. La lucha de clases en el seno de la revolución

Para la corriente liderada por Mao Zedong el avance de quienes pretendían dejar en mano de burócratas no revolucionarios la industrialización de China y bajo la tutela de la URSS, suponía la restauración del capitalismo y la subordinación a la URSS.

El objetivo de la corriente de Mao Zedong de una depuración de la burocracia del Estado que permitiera a China abordar más adelante la industrialización con una administración renovada, revolucionaria y patriótica se puso en primer lugar.

En ese periodo, en el pensamiento de Mao Zedong la lucha de clases dentro de la revolución pasó a ser la contradicción principal en el seno del pueblo, que se concretaba en afirmaciones como: "Atacar a la burguesía en su cuartel central" o,  ¿de qué sirve avanzar en la industrialización si ello conlleva la restauración del capitalismo? Y en lo referente a su rechazo de la industrialización bajo la tutela de la URSS, con frases como: China no ha expulsado al león por la puerta (refiriéndose a Japón) para dejar entrar a al tigre por la ventana (refiriéndose a la URSS).

6. Diferencias entre el PCUS y el PCCh

Las profundas diferencias con la URSS tuvieron su mayor enconamiento en los enfrentamientos armados en los años sesenta en la frontera del río Amur (1969). A principios de los años setenta, en plena Guerra Fría, estas profundas diferencias entre la URSS y China llevarían a EEUU y China a una aproximación que permitió a China pasar a ocupar el lugar que le correspondía en la ONU (1971) y que EEUU aceptase el principio de una sola China, por el que Taiwán dejaba de estar representada en las instituciones internacionales como nación.

En el plano ideológico para los revolucionarios Chinos, el PCUS tras su XX congreso (1956) que puso a Nikita Jrushchov al frente del partido y del Estado, había entrado en política exterior en una deriva neoimperialista de pretender tutelar a otras naciones, que le llevaría a China oponerse a la invasión soviética de Afganistán en 1978. En el plano interno acusó a los dirigentes de la URSS de una burocratización del PCUS que inevitablemente llevaría a las élites bien situadas en el aparato del Estado a reinstaurar el capitalismo y a su propia desaparición como partido, cuestión que, como si se tratara de una premonición, así sucedió entre 1989 y 1991.

Con la Muerte de Mao Zedong en 1976, la Revolución Cultural finalizó. Tras un breve periodo de transición, en 1979 Deng Xiaoping ocuparía la jefatura del PCCh. En el XII Congreso celebrado en 1982, se ratificaría el liderazgo de Deng Xiaoping, se realizaría una evaluación del periodo de la Revolución Cultural, en el que se consideraría como un periodo basado en decisiones erróneas del PCCh gobernado por camarillas como la banda de los cuatro, aunque la figura de Mao Zedong salió invicta por su grandes aportaciones a la causa de la fundación de la RPCh y la revolución, siendo considerado como el padre de la fundación de la República Popular de China. También se decidió redactar la constitución actualmente vigente de la RPCh.

7. El proceso de Reforma y Apertura

Para la nueva dirigencia liderada por Deng Xiaoping, la contradicción principal en el seno de la sociedad China se situaba entre el atraso y el desarrollo de las fuerzas productivas, cuestión que llevaría a la implementación de las denominadas Cuatro Modernizaciones en: la agricultura, industria, defensa nacional y ciencia y tecnología, que ya habían sido formuladas por Zhou Enlai en 1963, pero que con Deng Xiaoping, bajo el principio de Reforma y Apertura de manera continuada comenzaron a cobrar un creciente vigor.

La sociedad China sin luchas intestinas se concentró en su desarrollo, sin embargo, hay que pensar que sin los profundos cambios que la Revolución Cultural introdujo en la administración milenaria del Estado Chino y la renovación en la estructura de funcionarios, el estado revolucionario chino no hubiera sido el mismo, y Deng Xiaoping, que también sufrió en ese periodo la relegación de sus cargos en el PCCh, tal vez no hubiera podido disponer de los cuadros revolucionarios adecuados para llevar adelante las reformas.

Las relaciones con EEUU, le permitió a China dejar de lado la política seguida por la URSS de persistir en las desconexión de la economía global, pasando a integrarse en el sistema económico mundial que le permitió a partir de 1979 entrar en un periodo en las relaciones internas e internacionales de Reforma y Apertura permanente, y convertirse en la fábrica mundial de los productos manufacturados de las naciones desarrolladas que concentraban el grueso de la demanda efectiva mundial.

Las grandes multinacionales encontraron en China una mano de obra barata y disciplinada, que la convertía en el lugar perfecto para la deslocalización industrial de los productos manufacturados en sus propias naciones. Las potencias desarrolladas se beneficiaron de la mano de obra china, pero los dirigentes chinos sabían que a largo plazo ello les otorgaría una ventaja en la medida que irían mejorando los procesos producción. Con el tiempo, la mejora en la productividad le ha permitido mejorar los salarios sin alterar la competitividad de sus productos en el mercado internacional; su capacidad de ahorro le ha permitido convertirse en el país con las mayores reservas de divisas del mundo, y su perseverancia le ha llevado a mantener un crecimiento económico sostenido durante tres décadas del 10% hasta la crisis financiera mundial del año 2009, sacando de la pobreza extrema en tres décadas a más de 800 millones de personas.

Sin embargo, hasta la crisis del año 2009 China dependía de la demanda efectiva de los países desarrollados para los que principalmente producía, pero esa crisis puso a China en una encrucijada de un nuevo tiempo, en el que debía poner en el centro de su política económica el desarrollo de sus propias capacidades tecnológicas y la promoción del consumo interno como motor principal de la demanda efectiva y el crecimiento económico.

8. China en una nueva era

El XVIII congreso  del PCCh, celebrado en noviembre del 2012, abriría las puertas a la implementación del nuevo modelo económico. Los nuevos gobernantes emprenderían una profunda transformación de las fuerzas productivas nacionales, fomentando el carácter innovador de su población que liberaría el enorme potencial creativo de la sociedad china en ciencia y tecnología; se iniciaría una apertura hacia los espacios económicos de los países en desarrollo tanto en África como en América Latina; en Asia se implementaría la iniciativa de la Nueva Ruta y Franja de la Seda, y la asociación de los BRICS cobraría un nuevo impulso al convertirse en una asociación no solo política sino económica.

Desde que China en el año 2012 comenzara su nuevo rumbo, con Xi Jiping como su timonel, la economía China se ha ido  situando globalmente como la más dinámica, en medio de una persistente atonía económica de los países desarrollados, acentuada en el último año por la pandemia de la Covid-19, que China la está sorteando con escasa incidencia entre su población.

Las sinergias en innovación de una población de más de 800 millones de trabajadores está convirtiendo a China en una potencia tecnológica. La mejora continua de su productividad técnica le está permitiendo mantener una posición competitiva ventajosa en el mercado global y la vez incrementar el poder adquisitivo de su población. En este nuevo escenario, China ha sacado de la pobreza extrema desde el 2012 a los cien millones de personas que todavía estaban en el umbral de pobreza extrema, lo que le ha permitido cumplir en el 2021 con el objetivo centenario de fundación del PCCh, de alcanzar la meta de convertirse en una sociedad modestamente acomodada.

9. La democracia socialista china

China está dirigida y gobernada por el PCCh, que cuenta con un gran apoyo popular, reflejado en las encuestas realizadas por diferentes medios occidentales. El Pew Research Center de Washington estimaba en 2013 que un 85% de los chinos aprobaba la gestión de su gobierno, mientras que en EEUU solo lo hacía el 35%. En enero de 2018, Edelman Trust Barometer, un índice estadounidense que mide el nivel de confianza de los ciudadanos en su gobierno, ofrecía las cifras de un 84% para China y un 33% para EEUU. En mayo de 2020, en plena pandemia de Covid-19, China Data Laboratory de la Universidad de California señalaba que un 88% de los chinos prefería su sistema político a cualquier otro.

La democracia china se fundamenta en las asambleas populares de barrio, distrito etc., tal y como establece su Constitución, en las que se eligen libremente a sus representantes para formar otras asambleas de carácter superior, dentro del sistema de partidos del Frente Unido, liderado indiscutiblemente por el PCCh que cuenta con más de noventa millones de militantes.

10. El XIX congreso del PCCh y la revitalización de sus valores fundacionales.

El XIX congreso del PCCh celebrado en octubre del 2017, perfiló el cumplimiento de los dos objetivos centenarios, el inicialmente cumplido en 1921 de situar a China en una sociedad modestamente acomodada, e iniciar el periodo histórico para el cumplimiento del segundo centenario coincidente con los cien años de la fundación del RPCh, que constará según lo acordado en el Congreso de dos etapas. En la primera etapa, que se extenderá del 2020 al 2035, materializaremos fundamentalmente la modernización socialista mediante una brega de 15 años y sobre la base de la culminación de la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada. Para entonces, nuestro país habrá conseguido incrementar en gran medida su poderío económico, científico y tecnológico, y ocupará un lugar en las primeras filas de los países innovadores. En la segunda etapa, que se prolongará desde el 2035 hasta mediados de siglo, dedicaremos 15 años más de brega a transformar nuestro país, sobre la base de la materialización fundamental de su modernización, en un poderoso país socialista moderno, próspero, democrático, civilizado, armonioso y hermoso (Xi Jinping).

El congreso renovó a Xi Jinping al frente del partido y con posterioridad, Xi Jinping fue considerado por el PCCh como núcleo rector por su acertada dirección en la nueva era de China. Un reconocimiento que en la historia del PCCh solamente existía un precedente, cuando en enero de 1935 durante la Larga Marcha en la Reunión de Zunyi se le reconoció a Mao Zedong como núcleo director al frente del PCCh.

El PCCh en su historia, con aciertos y errores ha ido adaptando sus prioridades políticas en función del cambio de los tiempos, tomando la práctica como único criterio de verdad en el resultado de sus políticas, pero su objetivos fundacionales de revitalización de la nación china y la construcción del socialismo son las que han marcado invariablemente la acción política.

11. La política internacional

El PCCh como todos los partidos comunistas han tenido y tienen un compromiso internacionalista que en su historia se ha ido concretando en diferentes políticas según el tiempo histórico. En el periodo descolonizador con su apoyo a los movimientos de liberación colonial; de ese compromiso surgió la política de la colaboración Sur-Sur que le ha llevado a establecer durante décadas estrechos vínculos con numerosos países en Asia, África y América Latina, basados en los cinco principios de la Coexistencia Pacífica*  como eje principal de su política internacional.

Durante cinco siglos Occidente ha dominado el mundo, primero bajo el modelo colonial, hasta después de la Segunda Guerra Mundial, y posteriormente con el modelo neocolonial de mantener a los países en desarrollo anclados al subdesarrollo de ser exclusivamente suministradores de materias primas.

Los países desarrollados acostumbrados a ser globalmente líderes en solitario en innovación y productividad, perciben con inquietud la emergencia de China, aunque existen diferencias. Los países de la UE, a la vez que compiten con China, están inclinándose a participar de los beneficios del auge de China; en cambio, EEUU, dominador global de las relaciones económicas y financieras mundiales, se orienta hacia la contención de China, pero en un mundo económicamente globalizado los efectos de sus políticas destructivas como la imposición de barreras comerciales y el acoso a empresas chinas pioneras en innovación como Huawei, son limitados, y no van a impedir el desarrollo de China.

12. La Fraternidad Universal y el Comunismo

La fraternidad universal es un ideal que la humanidad ha venido persiguiendo desde los inicios del cristianismo y posteriormente también con el Islam, las dos religiones monoteístas más importantes en el mundo. La institucionalización de estas religiones, introdujeron la intolerancia de unas con otras y llevaron a enfrentamientos fraticidas.

La experiencia histórica ha demostrado que el camino hacia la conquista de la fraternidad universal desde su predicación solo es una utopía, pues los propios creyentes pueden ser perversos y malvados. El fracaso de las religiones en la consecución de la fraternidad universal, llevaría desde el siglo XVII a un debate filosófico sobre el carácter de la naturaleza humana.

Hobbes (1588-1679) describía en Leviatan (1651) que “el hombre es un lobo para el hombre” pero los pensadores de la Ilustración (siglo XVIII) que habían proclamado la Felicidad Social Terrenal como uno de sus fundamentos ideológicos no podían aceptar la tesis de que el hombre era intrínsecamente malvado. La Felicidad Social como objetivo de la nación se incluyó en la Declaración de Independencia de EEUU (1776) y en la constitución francesa de 1793. Para los ilustrados, el hombre como especie era perfectible y la Tierra podía dejar de ser inevitablemente un valle de lágrimas y convertirse en un lugar donde alcanzar la Felicidad Social y la Fraternidad.

Esta cuestión llevaría a Rousseau (1712-1788), en oposición a Hobbes, a establecer en su obra  el Buen salvaje (1755) que el ser humano es bueno por naturaleza y era la sociedad la que lo había pervertido. Numerosos antropólogos intentaron desvelar si en las sociedades del Comunismo primitivo existía la bondad o la maldad como fundamento de la condición humana. El antropólogo Malinoski (1884-1942) en sus estudios en la década de 1920 de la comunidades indígenas de las islas Trobiand afirmó que no existía la maldad.

En el siglo XIX, estas diferencias de criterio establecerían un profundo debate entre la corriente filosófica idealista liderada por Hegel (1770-1831) y la materialista encabezada por Feuerbach (1804-1872) y Marx (1818-1883). Este último basado en la experiencia histórica, consideró que la fraternidad universal abordada desde un punto de vista idealista basada en la supuesta emergencia y perfección del espíritu proclamada por Hegel, era una utopía.

Marx, desde una interpretación materialista y científica de los cambios históricos, dedujo que el hombre puede ser tan perverso y cruel como lo pensaba Hobbes y a su vez podía ser tan bondadoso y compasivo como lo llegaría a concebir Rousseau, porque “el hombre era para el hombre, lo que son las "relaciones económicas” entre los seres humanos, y hasta entonces, las relaciones económicas que habían prevalecido milenariamente habían estado regidas por la ley de la selva del más fuerte sobre el débil, debido a la división entre clases sociales superiores e inferiores de siervos y esclavos, basadas en el poder del dinero y la codicia. Y eran estas relaciones económicas las que habían alienado al ser humano en la superestructura de las ideas, y enajenado su capacidad para ser bondadoso, haciendo perversos a los ricos, envidiosos a los pobres y crueles a la mayoría del género humano. 

Marx consideró que mientras persistieran estas relaciones económicas basadas en la ley del más fuerte, no puede haber fraternidad entre los seres humanos, para ello era necesario cambiarlas, y puesto que el hombre estaba capacitado para cambiar el orden social, era una meta a la que el género humano podía aspirar, pero este cambio solo era posible si se producía a escala mundial por la interrelación global de las relaciones económicas. De tal manera que  la conquista de la Fraternidad Universal tenía que ser mundial o no lo sería.

En ese camino habría muchas etapas intermedias, que correspondería a la intelectualidad comprometida con ese objetivo y basada en la practica de aciertos y fracasos como único criterio de verdad histórica, desvelarlas y trazarlas.

Es esta interpretación, la más acabada nunca realizada desde el punto de vista de la ciencia social, sobre la que descansa la factibilidad de que el género humano pueda conquistar la Fraternidad Universal que dio nombre al Comunismo, y da nombre a los partidos comunistas como meta final de su ideología, que en la actualidad, en el caso del PCCh, se resume en la propuesta realizada al conjunto de la humanidad, de avanzar desde la diversidad de las ideologías, naciones y sistemas políticos hacia una Comunidad Universal de Destino Compartido.

13. Cambios en la Economía Mundo y en la teoría marxista

Desde el punto de vista marxista, ha existido una cierta confusión entre socialismo y comunismo, debido a las transformaciones experimentadas de la Economía Mundo desde la primera mitad del siglo XIX.

Engels (1820-1895) en los Principios del Comunismo (1847)  afirma que debido a las interconexiones económicas globales "la revolución comunista no será una revolución puramente nacional", sino mundial y tendría su origen en los países industrializados de la época, es decir, en Inglaterra, América (EEUU), Francia y Alemania, y desde los mismos se extendería al resto del mundo.

De manera diferente, Lenin (1870-1924) en "La consigna de los Estados Unidos de Europa" (1915), afirma  que el cambio global experimentado por los imperios europeos de renuncia al libre mercado mundial, como sucedía en 1847, y haber evolucionado a un modelo de desarrollo económico proteccionista por áreas geoeconómicas de influencia exclusiva, era la causa de la disputa entre ellos para aumentar su influencia respectiva, y había sido el origen de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), y en ese contexto era posible la revolución socialista en un solo país, que se desconexionaría de los diferentes imperios europeos. Una realidad geopolítica que en la primera mitad del siglo XX propició la revolución soviética de 1917, y derivó en dos cruentas guerras mundiales.

Sin embargo, ni Engels ni Lenin, vivieron la fase de la Economía Mundo de la descolonización que cobró fuerza al término de la Segunda Guerra Mundial y que ha configurado el mosaico de naciones del Tercer Mundo que concentran a la inmensa mayoría de la población y los desheredados de la Tierra.

Tras la desaparición de los imperios coloniales europeos, surgió un nuevo modelo de relaciones económicas entre el Centro del sistema económico mundial liderado por EEUU, y la Periferia de los países en desarrollo: El neocolonialismo, que se fundamenta en que los países en desarrollo deben ser exclusivamente suministradores de materias primas y mano de obra barata, mientras que los países desarrollados se mantienen como detentadores de la tecnología y la finanzas que les permite perpetuar un intercambio desigual del valor de las mercancías y, con ello, acaparar la acumulación de capital global.

Este modelo se sustenta en una alianza de los países desarrollados con diferentes oligarquías de los países en desarrollo que son conjuntamente con los países desarrollados los beneficiarios del modelo neocolonial.

Por otra parte, al término de la Segunda Mundial, en los países desarrollados, se alcanzó un consenso entre los partidos socialdemócratas y las burguesías nacionales para la instauración del Estado de Bienestar, y aunque desde el punto de vista burgués esa concesión se realizó como freno al auge de los partidos comunistas, para la clase trabajadora supuso una mejora sustancial de sus condiciones materiales de existencia que ha llevado a conformar sociedades altamente consumistas que concentran la mayor parte de la demanda efectiva global, y son beneficiarias indirectas del modelo neocolonial mundial.

En el propio concepto marxista, las condiciones materiales de existencia son en última instancia las que determinan la conciencia de los seres humanos y las clases sociales, y los cambios efectuados en la clase obrera de los países desarrollados la relegaron como sujeto transformador global, y los partidos comunistas europeos que habían representado en la primera mitad del siglo XX a las clases trabajadoras entraron en un proceso de declive o extinción.

De la mano de estos cambios, la intelectualidad occidental de izquierdas que había deslumbrado durante un siglo (1845-1945) en la convicción de ser el Centro de la revolución mundial, comenzó a integrarse en el estatus del nuevo modelo necolonial, alimentando en su vanidad desde poderosas corporaciones mediáticas un discurso ideológico neocolonial de supremacía política occidental para regir los destinos del mundo.

Un discurso que en el fondo es la continuidad del discurso colonial de la exportación de la civilización occidental a los pueblos atrasados del mundo, pero adaptado a los nuevos tiempos, y que en su conjunto conforma con otro rostro la ideología de la dominación mundial desde el centro del sistema económico mundial (G-7), siendo utilizada por las oligarquías financieras de los países desarrollados para justificar sus intromisiones en las naciones en desarrollo, tutelarlas política y económicamente y castigarlas mediante sanciones económicas o intervenciones militares cuando no se someten a su tutela.

Quien si vivió desde el marxismo de muy primera mano la fuerza de la desconolización y las transformaciones socioeconómicas en el Primer Mundo de los países desarrollados fueron los comunistas Chinos con Mao Zedong y Deng Xiaoping como líderes. En esta nueva realidad global, desde el marxismo, surgió una nueva interpretación de los cambios históricos: el sujeto principal transformador mundial, ya no estaba en el Centro del sistema económico mundial, ni en el modelo de la URSS de desconexión de la economía mundial, sino en los desheredados del Tercer Mundo y en la relación entre las naciones sustentada en los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica*.

Sin embargo, ninguna de las interpretaciones marxistas según los diferentes momentos históricos, han dejado de considerar que si bien el socialismo es factible por naciones (entendido como la propiedad de los principales medios de producción por el Estado puestos al servicio del pueblo), el comunismo o Fraternidad Universal, tendrá que ser Mundial, o no lo será, pues las relaciones entre todos los seres humanos se realizan a escala global.

14. El PCCh y el comunismo en las relaciones internacionales en el siglo XXI

En el siglo XXI, una vez:

1. Concluida la etapa de formación de las naciones.

2. Con la desaparición de la URSS que representaba el modelo de desconexión del sistema económico mundial.

3. La incorporación de China a la OMC en el año 2001.

La globalización económica se ha impuesto de manera definitiva, y las relaciones de producción globales son una realidad que condicionan como nunca las relaciones entre las naciones y entre todos los seres humanos.

En este nuevo escenario existen dos propuestas globales en el tipo de relaciones entre las naciones, por una parte la corriente más poderosa es la liderada por EEUU, los países desarrollados y las oligarquías de países en desarrollo tuteladas por EEUU, apegados a la ideología de la dominación mundial. Esta corriente fundamentada en la tradición occidental del darwinismo social, o ley del más fuerte:

1. Impiden el establecimiento de la confianza entre naciones.

2. Fortalecen las ideologías xenófobas y racistas,

3. Obligan a las naciones a armarse militarmente unas contra otras.

La otra corriente está liderada por China bajo la dirección del PCCh. El Comunismo que da nombre al partido, es un ideal fundacional que aspira a la Fraternidad Universal entre todos los seres humanos, y en la actualidad tiene su concreción en la propuesta del PCCh de alcanzar una comunidad mundial de destino compartido entre todas las naciones basada en los cinco principios de la Coexistencia Pacífica*.

En la medida que esta corriente gana peso en las relaciones internacionales:

1. Se avanza en el hermanamiento entre las naciones.

2. Aumenta la confianza que contribuye a crear condiciones para el desarme y la consolidación de la Paz mundial.

3. Aumenta el papel de la ONU como encuentro fraternal de las naciones para resolver los graves problemas a los que se enfrenta la humanidad, como el cambio climático, la pandemia de la Covid-19, y la desaparición de las armas nucleares.

En definitiva, la relegación del discurso de supremacía política occidental para regir los destinos del mundo y el avance de  las relaciones fundamentadas en los cinco principios de la Coexistencia Pacífica*, es lo que pueden permitir en la actualidad avanzar hacia el objetivo de la fraternidad universal entre las naciones y los seres humanos.

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*La Coexistencia Pacífica se resume en cinco puntos: 1. el respeto a la soberanía e integridad territorial de cada país; 2. la no agresión; 3. la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados; 4. la igualdad en las relaciones, y 5. el beneficio mutuo.

Logotipo del centenarios del Partido Comunista de China (PCCh)

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