1. -La Fraternidad Universal
Los postulados
de la Revolución Francesa de 1789 se basaron en los ideales de Libertad,
Igualdad y Fraternidad, que daría lugar a la primera
Declaración de los
derechos del hombre y del ciudadano.
2. La libertad
Quien debe asegurar que las
personas son libres es el Estado, el hombre tiene que ser libre para expresarse,
reunirse y asociarse social y políticamente, pero la práctica ha demostrado que
las relaciones de producción competitivas del más fuerte sobre el más débil
ensalzadas en el darwinismo social desatan en el hombre las pasiones mas bajas
del ser humano como la codicia, la sed de ostentación de riquezas, el racismo y
la xenofobia.
El liberalismo y el liberalismo
económico tienen a gala hacer de la libertad el mayor logro del ser humano pero:
¿Qué es la libertad? ¿Qué unos pocos detenten la propiedad de los recursos
económicos mientras la mayoría de la población se empobrece? La libertad en
abstracto se asemeja a la competencia de dos corredores uno lisiado y otro no,
en esa libertad el que tiene más recursos tiene más ventaja de ganar la carrera.
La libertad cuando no se sujeta a la supremacía de las leyes para que reine la
justicia social se convierte en si misma en la dictadura económica del dinero de
unos pocos para hacer y deshacer a su antojo la economía de toda la sociedad. La
libertad, para que en las relaciones sociales pueda entenderse como tal, debe
ser una libertad justa, de tal manera, que la libertad de una persona debe
terminar donde empiezan los derechos políticos y sociales de la otra.
3. La igualdad
La igualdad entre las personas de
una sociedad es la no discriminación por ninguna razón de la condición humana:
raza sexo, religión etc. Es el derecho de todas las personas a ser iguales ante
la ley, es decir, que todos los delitos deban de ser castigados por igual
independientemente de la condición humana o la posición social. Es la garantía,
que tiene que proporcionar el Estado, para que todas las personas tengan los
mismos derechos y deberes ante la ley. Sin embargo, ni la libertad ni la
igualdad tal y como están recogidas en las diferentes constituciones que han
conformado las democracias liberales, han podido evitar la injusticia social de
que unos posean grandes fortunas mientras otros padecen miseria; no han podido
evitar, que la libertad de expresión no dependa solo de lo que una persona pueda
opinar sino de los altavoces mediáticos patrocinados por las grandes fortunas, y
no ha podido evitar que la libertad de asociación este en función del
dinero para la promoción política de
quienes detentan el poder económico y financiero. Así pues, ni la libertad ni la igualdad, con independencia de
ser fundamentos esenciales de la convivencia democrática humana aseguran la
conquista de la Fraternidad entre los seres humanos.
4. La Fraternidad
Si bien la libertad y la igualdad
pueden y deben ser reguladas por la ley, la fraternidad entre la mayoría de los
seres humanos es una virtud humana que está por alcanzar
colectivamente, es un sentimiento de
hermandad donde el amor entre los seres humanos es más fuerte que la ambición de
unos a costa de otros; la fraternidad es un bagaje colectivo al que el género
humano aspira desde el origen de las civilizaciones pero que ha quedado
sepultado bajo los sentimientos de ambición y dominio de los grupos de poder que
la propia sociedad, alienadamente, ha venido y viene aceptando como rectores
necesarios de la colectividad.
La fraternidad como objetivo final de las relaciones de todo el género humano ha
sido objeto de múltiples debates.
Hobbes afirmaría en su
obra <<Leviatan>> que “el
hombre es de naturaleza malvada”. Las
citas extraídas de libro son argumento extraídos de la propia obra de Hobbes:
"Así
hallamos en la naturaleza del hombre tres causas principales de discordia.
Primera, la competencia; segunda, la desconfianza; tercera, la gloria".
"La primera causa impulsa a los hombres a
atacarse para lograr un beneficio; la segunda, para
lograr seguridad; la tercera, para ganar reputación"
"A quien no pondere estas cosas puede parecerle
extraño que la Naturaleza venga a disociar y haga a los hombres aptos para
invadir y destruirse mutuamente. La ley fundamental
de naturaleza. La condición del hombre es una condición de guerra de todos
contra todos, instrumento para proteger su vida contra sus enemigos."
"De este modo he determinado la naturaleza del
hombre, a quien he comparado con el Leviatán, tomando esta comparación de los
dos últimos versículos del Cap. 41 de Job, cuando
Dios, habiendo establecido el gran poder del Leviatán, le denomina rey de la
arrogancia que menosprecia todas
las cosas altas, y es rey de todas las criaturas soberbias."
De las
consideraciones de Hobbes
se deduce, que
debido a la Naturaleza intrínseca del "hombre", la fraternidad era una quimera.
En
oposición a esta afirmación, Rousseau,
consideraba en su
<<Discurso
sobre la desigualdad entre los hombres>> que el ser humano es bueno por naturaleza
y es la sociedad la que la pervierte.
"Es imposible esclavizar a un hombre si antes
no se le ha puesto en el caso de no poder prescindir de otro; y como esta
situación no existe en el estado natural, todos se hallan libres del yugo,
resultando, vana en él la ley del más fuerte."
"En una palabra:
explicará cómo el alma y las pasiones humanas, alterándose insensiblemente,
cambian, por así decir, de naturaleza; por qué nuestras necesidades y nuestros
placeres mudan de objetos con el tiempo; por qué, desapareciendo por grados el
hombre natural, la sociedad no aparece a los ojos del sabio más que como un
amontonamiento de hombres artificiales y pasiones ficticias, que son producto de
todas esas nuevas relaciones y que carecen de un verdadero fundamento en la
naturaleza."
Este debate llevaría al
estudio antropológico de las sociedades primitivas.
En uno de esos
estudios, el antropólogo Malinoski
atribuyo los indígenas de las islas Trobiand la falta de maldad
verificando en ellos el ideal de Rouseau.
Karl Marx, desde
una concepción filosófica materialista, consideró que ambas interpretaciones era validas, el hombre puede ser tan perverso y cruel como lo
pensaba Hobbes y, a su vez, podía ser tan bondadoso y compasivo como lo llegaría a
concebir Rousseau.
Marx dedujo que “el hombre es para el hombre", lo que son
"las relaciones económicas
entre las clases sociales y las naciones”,
de
tal manera que, eran lo sistemas económicos
conocidos hasta entonces basados en el poder
y la codicia los que habían pervertido la naturaleza de las
personas alienándolas en la superestructura de las ideas, haciendo perversos a
los ricos, envidiosos a los pobres y crueles a la mayoría del género humano.
Pero
en el caso de que la humanidad llegase a alcanzar en algún momento de su periplo
histórico una civilización basada en unas relaciones económicas globales de
colaboración entre las naciones y los seres humanos, la dominación de unas
naciones por otras y la de unos hombres por otros llegaría a su fin, y en
sustitución el género humano podría aspirar a la fraternidad universal.
Marx en los
Manuscritos Económicos Filosóficos, citando a
Shakespeare en el
apartado,
el poder del dinero,
afirma:
Shakespeare, en
el Timón de Atenas:
«¡Oro!, ¡oro maravilloso, brillante, precioso!
¡No, oh dioses,
no soy hombre que haga plegarias
inconsecuentes!
(Simples raíces, oh cielos purísimos!)
Un poco de él puede volver lo blanco, negro; lo
feo, hermoso;
lo falso, verdadero; lo bajo; noble; lo viejo,
joven; lo cobarde, valiente
Y continúa Marx:
Lo que soy y lo que puedo no
están determinados en modo alguno por mi individualidad. Soy feo, pero puedo
comprarme la mujer más bella. Luego no soy feo, pues el efecto de la fealdad, su
fuerza ahuyentadora, es el dinero.
Desde esos presupuestos, en la
convicción de que el hombre es intelectualmente mutable y
perfectible, en la medida que cambian y se superan
las relaciones de dominación la Fraternidad Universal entre todos los seres humanos
podría ser lograda.
5. La ideología de la Dominación
Global
La ideología de
la dominación no tiene un perfil definido y ha existido desde el comienzo de
las civilizaciones humanas. Según el momento histórico puede tener diversas
formas basadas en la cultura, la religión, la supremacía, el racismo etc.
La ideología de la
dominación tiene su raíz en los intereses económicos de las minorías sociales
que han conformado la clases
dominantes imperiales, a lo largo de la historia.
La existencia de la
ideología de la dominación se sustenta en la existencia de la
ideología de la sumisión de clases, pueblos o
naciones inferiores, en su condición de esclavos, siervos o pueblos colonizados.
Cuando hay sumisión la dominación y la sumisión
conviven en paz, cuando la sumisión se traduce en rebelión, los dominantes recurren a la fuerza y el sumiso se
convierte en sometido.
Será a partir del siglo XVI con la
extensión de las potencias europeas a los territorios de ultramar cuando la
ideología de la dominación adquiere por primera vez en la
historia de la humanidad un rango global o mundial.
Los primeros
imperios marítimos: España y Portugal se repartieron el mundo a finales del
siglo XVI en "El Tratado de Tordesillas" (7 de junio de 1494), que
estableció una línea divisoria o meridiano de polo a polo situado a 370 leguas
al oeste de las islas de Cabo Verde. Esta línea, situada aproximadamente a 46°
37' longitud oeste actual, dividió el Atlántico y el Nuevo Mundo: las tierras al
Oriente pertenecían a Portugal y al Occidente a España.

SIGNOS DEL MAPA:
1. Líneas de partición del mundo entre
españoles y portugueses (1494).-
2. Territorios poco conocidos o
desconocidos por el hombre europeo a finales del siglo XV.
Posteriormente,
tras la decadencia en el siglo XIX del imperio español y portugués, surgirían
dos imperios globales nuevos: el Británico y el Francés, otros imperios menores como el
Holandés, Alemán etc. seguirían su estela
constituyendo Europa el centro de la dominación
global en pugna entre diferentes imperios.
En su proyección, en
los dos últimos siglos, la ideología de la dominación ha sido siempre constante
dando lugar al colonialismo y el neocolonialismo.
El colonialismo prospera cuando los
pueblos colonizados aceptan sumisamente la dominación imperial, y retrocede
cuando los pueblos comienzan a considerarse sometidos.
En la medida que avanza el
colonialismo, las metrópolis imperiales se enriquecen y las relaciones entre las
clases sociales en el seno de las naciones imperiales cambian conformando una unidad de
intereses de las élites dominantes y las clases inferiores en defensa de los intereses imperiales
como grupo.
La expansión colonial conlleva la
difusión de ideologías
en diferentes formatos religiosos y
laicos, que
les permitan sin el recurso a las armas
la sumisión de los pueblos colonizados.
En los siglos XVI-XVII-XVIII, la
ideología de la dominación global del sometimiento colonial, se justificaría
en la expansión de la religión.
En el siglo XIX, tras el ascenso al
poder político de las clases liberales burguesas en las metrópolis
imperiales europeas, la
religión como justificación para la expansión colonial sería sustituida por la
ideología de la exportación de la avanzada civilización occidental a los pueblos
atrasados del mundo.
En los años treinta-cuarenta del
siglo XX, sería reemplazada por la ideología fascista de la supremacía racial.
A finales del siglo XX, tras el fin
de la URSS; EEUU se convertiría en el único imperio a escala global.
La
ideología de la dominación mundial adoptaría la forma neocolonial,
por la que todas las naciones del mundo deben estar bajo la tutela
estadounidense,
que reconoce teóricamente la soberanía política de las naciones pero las somete
económicamente.
En
el siglo XXI, a escala
global, las relaciones de dominación neocoloniales están
principalmente sustentadas
en dos ideologías supremacistas: la excepcionalidad auto-conferida de EEUU para castigar mediante la guerra y sanciones económicas y políticas a las naciones
que no se someten a sus dictados, y el supremacismo sionista de Israel de ser el
Pueblo Elegido por Dios para someter al resto de Pueblos.
6. La ideología de la Fraternidad
Universal
La
Fraternidad se ha pretendido
alcanzar mediante la predicación de la misma desde distintas religiones, pero
la práctica de miles de años ha demostrado que el camino para alcanzar la
fraternidad basada solamente en su predicación ha sido un fracaso, incluso ese
mensaje a lo largo de la historia, en ocasiones, se ha instrumentalizado para
promover guerras o persecuciones de colectivos humanos de diferentes religiones.
Las grandes religiones monoteístas
como el Catolicismo y el Islam se autoproclamaron como las únicas y verdaderas,
intentando imponer por la fuerza sus convicciones a otros colectivos humanos. La
institucionalización de estas religiones, introdujeron la intolerancia de unas
con otras y llevaron a enfrentamientos fraticidas. La historia de la
intolerancia entre las religiones monoteístas, instrumentalizadas desde los
grupos de poder, en la práctica, ha sido durante siglos contraria a la
fraternidad universal, pues, la tolerancia entre creencias, aceptada en la
actualidad por estas religiones, excepto por grupos sectarios extremistas, es
uno de los fundamentos para alcanzar la fraternidad universal.
Tal y como lo
llegaron a concebir Rousseau y Marx, la esperanza de la humanidad en la
conquista de la fraternidad está en cambiar las relaciones de dominación políticas y económicas, que enajenan
mental y colectivamente la
esencia solidaria del ser humano natural, por otras
nuevas relaciones basadas
en la colaboración.
Pero
estas nuevas relaciones no pueden surgir en un país aislado, pues en el vigente
sistema mundial económicamente globalizado desde el siglo XVI,
sigue prevaleciendo la supremacía o excepcionalidad de unos pueblos o naciones
para regir el destino de otras naciones y pueblos.
La conquista de la fraternidad implica un
cambio civilizatorio a escala planetaria en el que debe estar implicado todo el
género humano.
La nación que ha levantado
un discurso ideológico para avanzar en la formación de unas nuevas relaciones
entre naciones, ha
sido China. Desde
los postulados del marxismo el Partido Comunista de China (PCCh) ha elaborado
una firme propuesta a favor de unas relaciones internacionales de destino
compartido para toda la humanidad, basadas en la colaboración, la igualdad y
el respeto entre naciones que permitan superar la alienación humana de la
dominación en un nueva civilización global.
Si la humanidad avanza por ese
camino, la desconfianza entre naciones se trocará en confianza, el rearme en
desarme, los beneficios económicos unilaterales en beneficios compartidos; la
xenofobia, el racismo y cualquier ideología supremacista carecerán de sentido, y
la civilización fraternal mundial entre naciones y colectivos humanos, como
ideal supremo de todas las corrientes de pensamiento con el mismo
objetivo, podrá hacerse
realidad.
Como paso
intermedio hacia ese destino compartido civilizatorio mundial en favor de toda
la humanidad, está cobrando fuerza lo que se ha dado en llamar el
establecimiento de un mundo multipolar en el
que las naciones más importantes del mundo basen sus relaciones en el interés
común.