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Autor

Javier Colomo Ugarte

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Texto prinicpal

Noviembre 2011

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1. La fraternidad universal

2. La igualdad

3. La libertad

4. La Fraternidad

5. La ideología de la Dominación Global

6. La ideología de la Fraternidad Universal


La conquista de la fraternidad universal

 

1. -La Fraternidad Universal

 

Los postulados de la Revolución Francesa de 1789 se basaron en los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que daría lugar a la primera Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano.

2. La libertad

Quien debe asegurar que las personas son libres es el Estado, el hombre tiene que ser libre para expresarse, reunirse y asociarse social y políticamente, pero la práctica ha demostrado que las relaciones de producción competitivas del más fuerte sobre el más débil ensalzadas en el darwinismo social desatan en el hombre las pasiones mas bajas del ser humano como la codicia, la sed de ostentación de riquezas, el racismo y la xenofobia.

El liberalismo y el liberalismo económico tienen a gala hacer de la libertad el mayor logro del ser humano pero: ¿Qué es la libertad? ¿Qué unos pocos detenten la propiedad de los recursos económicos mientras la mayoría de la población se empobrece? La libertad en abstracto se asemeja a la competencia de dos corredores uno lisiado y otro no, en esa libertad el que tiene más recursos tiene más ventaja de ganar la carrera. La libertad cuando no se sujeta a la supremacía de las leyes para que reine la justicia social se convierte en si misma en la dictadura económica del dinero de unos pocos para hacer y deshacer a su antojo la economía de toda la sociedad. La libertad, para que en las relaciones sociales pueda entenderse como tal, debe ser una libertad justa, de tal manera, que la libertad de una persona debe terminar donde empiezan los derechos políticos y sociales de la otra.

 

3. La igualdad

La igualdad entre las personas de una sociedad es la no discriminación por ninguna razón de la condición humana: raza sexo, religión etc. Es el derecho de todas las personas a ser iguales ante la ley, es decir, que todos los delitos deban de ser castigados por igual independientemente de la condición humana o la posición social. Es la garantía, que tiene que proporcionar el Estado, para que todas las personas tengan los mismos derechos y deberes ante la ley. Sin embargo, ni la libertad ni la igualdad tal y como están recogidas en las diferentes constituciones que han conformado las democracias liberales, han podido evitar la injusticia social de que unos posean grandes fortunas mientras otros padecen miseria; no han podido evitar, que la libertad de expresión no dependa solo de lo que una persona pueda opinar sino de los altavoces mediáticos patrocinados por las grandes fortunas, y no ha podido evitar que la libertad de asociación este en función del dinero para la promoción política de quienes detentan el  poder económico y financiero. Así pues, ni la libertad ni la igualdad, con independencia de ser fundamentos esenciales de la convivencia democrática humana aseguran la conquista de la Fraternidad entre los seres humanos.

 

4. La Fraternidad

Si bien la libertad y la igualdad pueden y deben ser reguladas por la ley, la fraternidad entre la mayoría de los seres humanos es una virtud humana que está por alcanzar colectivamente, es un sentimiento de hermandad donde el amor entre los seres humanos es más fuerte que la ambición de unos a costa de otros; la fraternidad es un bagaje colectivo al que el género humano aspira desde el origen de las civilizaciones pero que ha quedado sepultado bajo los sentimientos de ambición y dominio de los grupos de poder que la propia sociedad, alienadamente, ha venido y viene aceptando como rectores necesarios de la colectividad.

La fraternidad como objetivo final de las relaciones de todo el género humano ha sido objeto de múltiples debates. Hobbes afirmaría en su obra <<Leviatan>> que “el hombre es de naturaleza malvada. Las citas extraídas de libro son argumento extraídos de la propia obra de Hobbes:

 

"Así hallamos en la naturaleza del hombre tres causas principales de discordia. Primera, la competencia; segunda, la desconfianza; tercera, la gloria".

"La primera causa impulsa a los hombres a atacarse para lograr un  beneficio; la segunda, para lograr seguridad; la tercera, para ganar reputación"

"A quien no pondere estas cosas puede parecerle extraño que la Naturaleza venga a disociar y haga a los hombres aptos para invadir y  destruirse mutuamente. La ley fundamental de naturaleza. La condición del hombre es una condición de guerra de todos contra todos, instrumento para proteger su vida contra sus enemigos."

"De este modo he determinado la naturaleza del hombre, a quien he comparado con el Leviatán, tomando esta comparación de los dos últimos versículos del Cap. 41 de Job,  cuando Dios, habiendo establecido el gran poder del Leviatán, le denomina rey de la arrogancia que menosprecia todas las cosas altas, y es rey de todas las criaturas soberbias."

 

De las  consideraciones de Hobbes se deduce, que debido a la Naturaleza intrínseca del "hombre", la fraternidad era una quimera.

En oposición a esta afirmación, Rousseau, consideraba en su <<Discurso sobre la desigualdad entre los hombres>>  que el ser humano es bueno por naturaleza y es la sociedad la que la pervierte.

 

"Es imposible esclavizar a un hombre si antes no se le ha puesto en el caso de no poder prescindir de otro; y como esta situación no existe en el estado natural, todos se hallan libres del yugo, resultando, vana en él la ley del más fuerte."

"En una palabra: explicará cómo el alma y las pasiones humanas, alterándose insensiblemente, cambian, por así decir, de naturaleza; por qué nuestras necesidades y nuestros placeres mudan de objetos con el tiempo; por qué, desapareciendo por grados el hombre natural, la sociedad no aparece a los ojos del sabio más que como un amontonamiento de hombres artificiales y pasiones ficticias, que son producto de todas esas nuevas relaciones y que carecen de un verdadero fundamento en la naturaleza."

 

Este debate llevaría al estudio antropológico  de las sociedades primitivas. En uno de esos estudios, el antropólogo Malinoski atribuyo los indígenas de las islas Trobiand la falta de maldad verificando en ellos el ideal de Rouseau.

Karl Marx, desde una concepción filosófica materialista, consideró que ambas interpretaciones era validas, el hombre puede ser tan perverso y cruel como lo pensaba Hobbes y, a su vez, podía ser tan bondadoso y compasivo como lo llegaría a concebir Rousseau.

Marx dedujo que “el hombre es para el hombre", lo que son "las relaciones económicas entre las clases sociales y las naciones, de tal manera que, eran lo sistemas económicos conocidos hasta entonces basados en el poder y la codicia los que habían pervertido la naturaleza de las personas alienándolas en la superestructura de las ideas, haciendo perversos a los ricos, envidiosos a los pobres y crueles a la mayoría del género humano.

Pero en el caso de que la humanidad llegase a alcanzar en algún momento de su periplo histórico una civilización basada en unas relaciones económicas globales de colaboración entre las naciones y los seres humanos, la dominación de unas naciones por otras y la de unos hombres por otros llegaría a su fin, y en sustitución el género humano podría aspirar a la fraternidad universal.

Marx en los Manuscritos Económicos Filosóficos, citando a Shakespeare en el apartado, el poder del dinero, afirma:

 

Shakespeare, en el Timón de Atenas:

«¡Oro!, ¡oro maravilloso, brillante, precioso! ¡No, oh dioses,

no soy hombre que haga plegarias inconsecuentes!

(Simples raíces, oh cielos purísimos!)

Un poco de él puede volver lo blanco, negro; lo feo, hermoso;

lo falso, verdadero; lo bajo; noble; lo viejo, joven; lo cobarde, valiente

 

Y continúa Marx:

Lo que soy y lo que puedo no están determinados en modo alguno por mi individualidad. Soy feo, pero puedo comprarme la mujer más bella. Luego no soy feo, pues el efecto de la fealdad, su fuerza ahuyentadora, es el dinero.

 

Desde esos presupuestos, en la convicción de que el hombre es intelectualmente mutable y perfectible, en la medida que cambian y se superan las relaciones de dominación la Fraternidad Universal entre todos los seres humanos podría ser lograda.

 

5. La ideología de la Dominación Global

La ideología de la dominación no tiene un perfil definido y ha existido desde el comienzo de las civilizaciones humanas. Según el momento histórico puede tener diversas formas  basadas en la cultura, la religión, la supremacía, el racismo etc.

La ideología de la dominación tiene su raíz en los intereses económicos de las minorías sociales que han conformado la clases dominantes imperiales, a lo largo de la historia.

La existencia de la ideología de la dominación se sustenta en la existencia de la ideología de la sumisión de clases, pueblos o naciones inferiores, en su condición de esclavos, siervos o pueblos colonizados. Cuando hay sumisión la dominación y la sumisión conviven en paz, cuando la sumisión se traduce en rebelión, los dominantes recurren a la fuerza y el sumiso se convierte en sometido.

Será a partir del siglo XVI con la extensión de las potencias europeas a los territorios de ultramar cuando la ideología de la dominación adquiere por primera vez en la historia de la humanidad un rango global o mundial.

Los primeros imperios marítimos: España y Portugal se repartieron el mundo a finales del siglo XVI en "El Tratado de Tordesillas" (7 de junio de 1494), que estableció una línea divisoria o meridiano de polo a polo situado a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Esta línea, situada aproximadamente a 46° 37' longitud oeste actual, dividió el Atlántico y el Nuevo Mundo: las tierras al Oriente pertenecían a Portugal y al Occidente a España.

SIGNOS DEL MAPA:

1. Líneas de partición del mundo entre españoles y portugueses (1494).-

2. Territorios poco conocidos o desconocidos por el hombre europeo a finales del siglo XV.

Posteriormente, tras la decadencia en el siglo XIX del imperio español y portugués, surgirían dos imperios globales nuevos: el Británico y el Francés, otros imperios menores como el Holandés, Alemán etc. seguirían su estela constituyendo Europa el centro de la dominación global en pugna entre diferentes imperios.

En su proyección, en los dos últimos siglos, la ideología de la dominación ha sido siempre constante dando lugar al colonialismo y el neocolonialismo.

El colonialismo prospera cuando los pueblos colonizados aceptan sumisamente la dominación imperial, y retrocede cuando los pueblos comienzan a considerarse sometidos.

En la medida que avanza el colonialismo, las metrópolis imperiales se enriquecen y las relaciones entre las clases sociales en el seno de las naciones imperiales cambian conformando una unidad de intereses de las élites dominantes  y las clases inferiores en defensa de los intereses imperiales como grupo.

La expansión colonial conlleva la difusión de ideologías en diferentes formatos religiosos y laicos, que les permitan sin el recurso a las armas la sumisión de los pueblos colonizados.

En los siglos XVI-XVII-XVIII, la ideología de la dominación global del sometimiento colonial, se justificaría en la expansión de la religión.

En el siglo XIX, tras el ascenso al poder político de las clases liberales burguesas en las metrópolis imperiales europeas, la religión como justificación para la expansión colonial sería sustituida por la ideología de la exportación de la avanzada civilización occidental a los pueblos atrasados del mundo.

En los años treinta-cuarenta del siglo XX, sería reemplazada por la ideología fascista de la supremacía racial.

A finales del siglo XX, tras el fin de la URSS; EEUU se convertiría en el único imperio a escala global. La ideología de la dominación mundial adoptaría la forma neocolonial, por la que todas las naciones del mundo deben estar bajo la tutela estadounidense, que reconoce teóricamente la soberanía política de las naciones pero las somete económicamente.

 En el siglo XXI, a escala global, las relaciones de dominación neocoloniales están principalmente sustentadas en dos ideologías supremacistas: la excepcionalidad auto-conferida de EEUU para castigar mediante la guerra y sanciones económicas y políticas a las naciones que no se someten a sus dictados, y el supremacismo sionista de Israel de ser el Pueblo Elegido por Dios para someter al resto de Pueblos.

 

6. La ideología de la Fraternidad Universal

La Fraternidad se ha pretendido alcanzar mediante la predicación de la misma desde distintas religiones, pero la práctica de miles de años ha demostrado que el camino para alcanzar la fraternidad basada solamente en su predicación ha sido un fracaso, incluso ese mensaje a lo largo de la historia, en ocasiones, se ha instrumentalizado para promover guerras o persecuciones de colectivos humanos de diferentes religiones.

Las grandes religiones monoteístas como el Catolicismo y el Islam se autoproclamaron como las únicas y verdaderas, intentando imponer por la fuerza sus convicciones a otros colectivos humanos. La institucionalización de estas religiones, introdujeron la intolerancia de unas con otras y llevaron a enfrentamientos fraticidas. La historia de la intolerancia entre las religiones monoteístas, instrumentalizadas desde los grupos de poder, en la práctica, ha sido durante siglos contraria a la fraternidad universal, pues, la tolerancia entre creencias, aceptada en la actualidad por estas religiones, excepto por grupos sectarios extremistas, es uno de los fundamentos para alcanzar la fraternidad universal.

Tal y como lo llegaron a concebir Rousseau y Marx, la esperanza de la humanidad en la conquista de la fraternidad está en cambiar las relaciones de dominación políticas y económicas, que enajenan mental y colectivamente la esencia solidaria del ser humano natural, por otras nuevas relaciones basadas en la colaboración.

Pero estas nuevas relaciones no pueden surgir en un país aislado, pues en el vigente sistema mundial económicamente globalizado desde el siglo XVI, sigue prevaleciendo la supremacía o excepcionalidad de unos pueblos o naciones para regir el destino de otras naciones y pueblos. La conquista de la fraternidad implica un cambio civilizatorio a escala planetaria en el que debe estar implicado todo el género humano.

La nación que ha levantado un discurso ideológico para avanzar en la formación de unas nuevas relaciones entre naciones, ha sido China. Desde los postulados del marxismo el Partido Comunista de China (PCCh) ha elaborado una firme propuesta a favor de unas relaciones internacionales de destino compartido para toda la humanidad, basadas en la colaboración, la igualdad y el respeto entre naciones que permitan superar la alienación humana de la dominación en un nueva civilización global.

Si la humanidad avanza por ese camino, la desconfianza entre naciones se trocará en confianza, el rearme en desarme, los beneficios económicos unilaterales en beneficios compartidos; la xenofobia, el racismo y cualquier ideología supremacista carecerán de sentido, y la civilización fraternal mundial entre naciones y colectivos humanos, como ideal supremo de todas las corrientes de pensamiento con el mismo objetivo, podrá hacerse realidad. 

Como paso intermedio hacia ese destino compartido civilizatorio mundial en favor de toda la humanidad, está cobrando fuerza lo que se ha dado en llamar el establecimiento de un mundo multipolar en el que las naciones más importantes del mundo basen sus relaciones en el interés común.

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Javier Colomo Ugarte

Doctor en Geografía e Historia

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